Lenin: Julio, 1916: Balance de la discusión sobre la autodeterminación .
6. ¿SE PUEDE CONTRAPONER LAS COLONIAS A "EUROPA" EN ESTA CUESTIÓN?
En nuestras tesis se dice que la reivindicación de liberación inmediata de las colonias es tan "irrealizable" en el capitalismo (es decir, irrealizable sin una serie de revoluciones e inconsistente sin el socialismo) como la autodeterminación de las naciones, la elección de los funcionarios por el pueblo, la república democrática, etc., y, por otro lado, que la reivindicación de liberación de las colonias no es otra cosa que "el reconocimiento de la autodeterminación de las naciones".
Los camaradas polacos no han contestado ni a uno solo de estos argumentos. Han intentado establecer una diferencia entre "Europa" y las colonias. Son anexionistas inconsecuentes sólo para Europa, negándose a abolir las anexiones por cuanto han sido ya efectuadas. Para las colonias proclaman una reivindicación absoluta: "¡Fuera de las colonias!"
Los socialistas rusos deben exigir. "¡Fuera de Turkestán, de Jiva, de Bujará, etc.!"; pero caerán, según ellos, en la "utopía", el "sentimentalismo" "anticientífico", etc., si reivindican esa misma libertad de separación para Polonia, Finlandia, Ucrania y demás. Los socialistas ingleses deben exigir: "¡Fuera de África, de la India, de Australia!", pero no fuera de Irlanda. ¿Qué fundamentos teóricos pueden explicar esta diferencia, que salta a la vista por su incorrección? Es imposible eludir esta cuestión.
La "base" principal de los enemigos de la autodeterminación consiste en que ésta es "irrealizable". Esa misma idea, con un ligero matiz, está expresada asimismo en la alusión a la "concentración económica y política".
Está claro que la concentración se efectúa también por medio de la anexión de colonias. La diferencia económica entre las colonias y los pueblos europeos -la mayoría de estos últimos, por lo menos- consistía antes en que las colonias eran arrastradas al intercambio de mercancías, pero no aún a la producción capitalista. El imperialismo ha cambiado esa situación. El imperialismo es, entre otras cosas, la exportación de capital. La producción capitalista se transplanta con creciente rapidez a las colonias. Es imposible arrancar a éstas de la dependencia del capital financiero europeo. Desde el punto de vista militar, lo mismo que desde el punto de vista de la expansión, la separación de las colonias es realizable, como regla general, sólo con el socialismo; con el capitalismo, esa separación es realizable a título de excepción o mediante una serie de revoluciones e insurrecciones tanto en las colonias como en las metrópolis.
En Europa, la mayor parte de las naciones dependientes (aunque no todas: los albaneses y muchos alógenos de Rusia) están, más desarrolladas, desde el punto de vista capitalista, que en las colonias. ¡Mas precisamente eso suscita mayor resistencia a la opresión nacional y a las anexiones! Precisamente como consecuencia de ello está más asegurado el desarrollo del capitalismo en Europa -cualesquiera que sean las condiciones políticas, comprendida la separación- que en las colonias. .. "Allí -dicen los camaradas polacos (I, 4), refiriéndose a las colonias-, el capitalismo deberá afrontar aún la tarea del desarrollo independiente de las fuerzas productivas". .. En Europa esto es más visible todavía: en Polonia, Finlandia, Ucrania y Alsacia el capitalismo desarrolla, indudablemente, las fuerzas productivas con mayor energía, rapidez e independencia que en la India, el Turkestán, Egipto y otras colonias del tipo más puro. En una sociedad basada en la producción mercantil, el desarrollo independiente -y, en general, cualquier desarrollo- es imposible sin el capital. En Europa, las naciones dependientes tienen capital propio y una fácil posibilidad de conseguirlo en las condiciones más diversas. Las colonias no disponen, o casi no disponen, de capital propio, y en la situación creada por la existencia del capital financiero, sólo pueden conseguirlo a condición de someterse políticamente. ¿Qué significa, en virtud de todo eso, la reivindicación de liberar inmediata y absolutamente a las colonias? ¿No está claro que es mucho más "utópica", en el sentido vulgar, de caricatura del "marxismo", en que usan la palabra "utopía" los señores Struve, Lensch y Cunow y tras ellos, por desgracia, los camaradas polacos? En este caso se entiende por "utopía", hablando en propiedad, el apartamiento de lo mezquinamente habitual, incluido todo lo revolucionario. Pero en la situación de Europa, los movimientos revolucionarios de todos los tipos -comprendidos los nacionales- son más posibles, más realizables, más tenaces, más conscientes y más difíciles de aplastar que en las colonias.
El socialismo -dicen los camaradas polacos (I, 3) - "sabrá prestar a los pueblos no desarrollados de las colonias una ayuda cultural desinteresada, sin dominar sobre ellos". Completamente justo. Pero ¿qué fundamentos hay para pensar que una nación grande, un Estado grande, al pasar al socialismo, no sabrá atraerse a una pequeña nación oprimida de Europa por medio de la "ayuda cultural desinteresada"? Precisamente la libertad de separación, que los socialdemócratas polacos "conceden" a las colonias, atraerá a la alianza con los Estados socialistas grandes a las pequeñas naciones europeas oprimidas, pero cultas y exigentes en el terreno político, pues un Estado grande significará en el socialismo: tantas horas menos de trabajo al día y tanto más de ingreso al día. Las masas trabajadoras, liberadas del yugo de la burguesía tenderán con todas sus fuerzas a la alianza y la fusión con las naciones socialistas grandes y avanzadas, en aras de esa "ayuda cultural", siempre que los opresores de ayer no ultrajen el sentimiento democrático, altamente desarrollado, la propia estimación de la nación tanto tiempo oprimida; siempre que se conceda a ésta igualdad en todo, incluida la igualdad en la edificación del Estado, en la experiencia de edificar "su" Estado. En el capitalismo, esa experiencia implica guerras, aislamiento, particularismo y egoísmo estrecho de las pequeñas naciones privilegiadas (Holanda, Suiza). En el socialismo, las propias masas trabajadoras no aceptarán en ningún sitio el particularismo por los motivos puramente económicos expuestos más arriba; y la diversidad de formas políticas, la libertad de separarse del Estado, la experiencia de edificación del Estado constituirán -en tanto no se extinga todo Estado en general- la base de una pletórica vida cultural, la garantía de que será acelerado el proceso de acercamiento y fusión voluntarios de las naciones.
Al separar a las colonias y contraponerlas a Europa, los camaradas polacos caen en una contradicción de tal naturaleza, que hace trizas en el acto toda su errónea argumentación.